El verdadero desafío que enfrenta la ciberseguridad no tiene que ver solamente con el terrorismo internacional, el espionaje promovido por los Estados, o los delincuentes cibernéticos. El problema muchas veces radica en el código fuente del software que se utiliza todos los días, ya sea del sistema operativo como de las aplicaciones que están involucradas. Las políticas internas de las empresas privadas y/o públicas deben contemplar mecanismos para garantizar la seguridad de la información que vayan más allá de la instalación de un antivirus para Windows: deberían incorporar el principio de “Privacidad por diseño”.

Por lo general las empresas de software y emprendimientos de economía digital a nivel mundial no cumplen con los estándares mínimos de seguridad de infraestructura para su protección como empresa y de los datos de sus usuarios.

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